Y es que es tan cierto cuando nos dicen que cada día aprendemos algo nuevo, o conocemos a alguien nuevo en nuestras vidas.
Si no tenemos la habilidad para entablar una larga charla con alguien desconocido una buena solución puede ser, como en el caso de la clase, preguntar y contestar una serie de preguntas de lo más común como por ejemplo: donde tenemos cosquillas, nuestra serie favorita, el postre preferido, el personaje al que admiramos, el actor o actriz que más nos gusta, el último libro que leímos o la última vez que fuimos al cine. Encontraremos que se pueden entablar muy buenas, interesantes y largas conversaciones con esas sencillas preguntas.
Esto es algo casi inusual, o algo en lo que no pensamos mucho pero que cuando lo aplicamos y vemos los resultados nos podríamos sorprender bastante; pues como en el caso del martes en clase, resulto que, de ser unos desconocidos nos convertidos en buenos amigos, presiento una buena y linda amistad no solo en clase ni solo en este semestre sino para el futuro.
Siempre vemos a las mismas personas o nos cruzamos con ellos por los pasillos, pero no imaginamos que cualquiera de ellos podría compartir con nosotros al menos uno o dos gustos iguales o similares, como puede ser que nos guste la misma comida, que asistamos al mismo restaurante, que nos apasione el mismo autor de novelas, o que admiremos al mismo cantante.
Algunas de todas estas pequeñas particularidades que nos hacen únicos e irrepetibles también las compartimos con personas que jamás imaginamos y que cuando lo descubrimos, nos llevamos de maravilla. Comenzar una amistad así, aparentemente de la nada, es algo fantástico, pues la relación se da tan espontáneamente que no tenemos tiempo pensar mucho en ello y solo lo disfrutamos.


No hay comentarios:
Publicar un comentario