-> Fichas de Colores
Todo comenzó cuando llegó a nuestra
manos un singular sobre blanco, dentro, contenía unas redondas y coloridas
fichas. Las instrucciones hacer intercambios, estrechar la mano al inicio y al
final del trato, hacer el mayor número posible de cambios.
Y así comencé, de a 5 cambios por
turno hasta novena y tantos, quizá más, en realidad creo que nada de eso
hubiese llegado a ser así si no es por el singular hecho de que dos de mis
compañeros de equipo decidieron que para hacer más tratos debían permanecer con
las manos estrechadas todo el tiempo y solo debían “bailar” la ficha de aquí
para allá y contar cuantas veces iba y venia, no lo sé, quizá si no hubiesen
sido ellos hubiese sido alguien más, eso también pudo ser, pero no fue el caso,
total, ellos lo hicieron, lo comentaron, sugirieron que hiciéramos lo mismo, y
lo hicimos; sin importarnos mucho que al haberlo hecho ya estábamos
infringiendo las reglas, no puedo decir que sin saberlo, porque si lo sabíamos,
nos dimos cuenta desde el principio, pero era más divertido hacer un rápido
intercambio de fichas que hacer solo unos dos o tres.
Fue hasta después que comencé a
darme cuenta de que ya no solo se trataba de pasar la ficha de aquí para acá,
si no que se estaba volviendo una especie de carrera, de llegar a lo más alto y
ser el que obtuviera el mayor numero posible de puntos, hasta que dos personas
dijeron, alto, esto no puede seguir así, si continuamos de esta manera, habrá
quien se quede hasta abajo y se quede incluso sin calificación, fue cuando comenzamos
a establecer reglar y nuevas metas, para sacar a todo el grupo adelante,
queríamos que todos obtuvieran el mismo porcentaje, la misma calificación, pero
lamentablemente en ese punto no nos olvidamos prácticamente de las reglar,
queríamos seguir subiendo y subiendo, sí, todos, presuntamente juntos y
organizados y solidarios ¿pero a que precio? Sí, rompiendo las reglas.
Fue hasta el final que como obra del
destino, como de película, aquellos quienes nos habían enseñado el camino
fácil, nos traicionaban, nos dieron la espalda y decidieron romper el acuerdo
que al que habíamos llegado, decidieron ser los más altos y sobrepasarnos por
mucho. Todos nos quejamos, hicimos corajes, nos dolió, pero no nos habíamos
dado cuenta, no hasta ese momento, que no solo ellos habían hecho trampa sino
que TODOS lo habíamos hecho.
Cruel, triste y dolorosa verdad,
TODOS habíamos sido cómplices de ese espectáculo, TODOS participantes, aunque
como diría Lalo, sí, pero hay niveles. Ellos se habían pasado de la raya y
nosotros los seguíamos muy de cerca. Esa fue la única verdad, y el más
shockeante de los acontecimientos y que aún en ese momento, queríamos negar a
toda costa.
Fue una actividad frustrante,
deprimente, estresante, triste, cansada y que me deja mucho para hacer, para
aprender y mucho que reflexionar.
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